CAPITULO 3
Desperté cerca de media noche, intente volver a dormir pero era imposible, hice berrinche pataleando sobre la cama enredando las sabanas y me levanté molesta, busque en mi maleta un pantalón deportivo y una sudadera holgada y salí de mi habitación, camine hasta el lobby pensando en nada y cuando estaba a punto de salir alguien me tomó por la muñeca.
-No creo que sea seguro caminar sola por las noches, más si no conoces realmente la ciudad- Estaba tan sorprendida de que recordara que yo medio había mencionado no ser de aquí, que olvide incluso como hablar en coreano, Yoochun tenía su mano sobre mi muñeca y su contacto quemaba mi piel.
-Lo sé, no iba lejos cruzando la calle hay un lugar que necesitaba visitar- Sonrojada conteste y el sonrió, sus cambios de personalidad realmente me mareaban, en un momento no existía para él y al otro estaba tocándome como si no estuviera seguro que no era un sueño el que estuviera enfrente de él.
-¿Puedo acompañarte? Estaría más tranquilo y no puedo dormir-
-¿Siguen con su fiesta? –Sonreí y moví la cabeza de lado, hacia la puerta, y siguió mi paso, cuando su mano soltó la mía dejo una tan suave caricia que podría hacer que dudara si realmente lo había hecho.
-Jaejoong, Junsu no toma así que debe estar dormido o aun hablando con Junho- Habla obviando el hecho de que soy una fan y seguramente sé sobre el mellizo de Junsu, aunque sí sé de su existencia y el tipo de relación que Junsu ha mencionado tener con él.
-Es ahí- señalé un puesto de tacos y el me vio confundido. –No puedes venir a México y no comer aunque sea un taco, es antinatural, es como un delito-sonríe y preciona mis mejillas.
-Instrúyame Señorita experta- dice sarcásticamente.
-Qué pasó mi güerita,de que los va a querer-
-¿Confiarás en mi buen gusto?- Pregunto emocionada, mis ojos brillan, y el asiente resignado, doy un guiño en su dirección y pido.
-Tres tacos al pastor con todo por favor- hago muecas pensando en que pediré para Yoochun.
-Y al chinito de cuál le damos-
-Tres surtidos por favor- no puedo evitar sonreir como idiota.
Comimos y nos reimos como niños, después de eso caminamos rumbo al hotel nuevamente.
-Es extraño ver a una mujer comer bien delante de nosotros-menciona mientras caminamos.
-Es intimidante, son altos y guapos y famosos- digo haciendo muecas extrañas.
-Pero comiste normal- hace la aclaración.
-Eso es lo que crees, normalmente hubieran sido 5 tacos con más salsa y ensalada, estaba siendo recatada para no asustarte- digo seria pero el no me cree, se carcajea y solo niega con la cabeza.
-¿hacia donde vamos?- Pregunta cuando tres pisos más dedonde está el piso de nuestras habitaciones.
-Me descubriste, te secuestraré y pediré dinero para regresarte con bien- digo sarcásticamente en tono aburrido.
-Eres bastante sarcástica-
-Pero tu no vendes piñas- digo en español y me ve concara de interrogación. –También eres sarcástico, digo por si no te lo habían dicho- hago ojitos y engarruño la nariz. –encontré un sitio hermoso, es algo así como una media terraza, una cosa extraña, pero deben verse las estrellas hermosísimas desde ahí, puedes regresar a tu habitación si no quieres ir, fue descortés de mi parte suponer que…-
-No fue descortés y realmente me gustaría que dejaras de ser tan formal, haces que sienta que soy mucho más grande que tú- Me interrumpió poniéndose en frente de mi.
-¡Mira! Es ahí, cambie de tema, pero empecé a utilizar el banmal al dirigirme a él. -Mira la luna es demasiado hermosa, siempre soñé esto- dije quedito más para mí que para él.
-Te gustan esas cosas… eres complicada, no creo seguirte el paso- mencionó ante mi ensimismamiento.
-No creo seguirme el paso, me gustan estas clases de cosas, me gusta leer, amo el jazz, el tango y la música instrumental, sobretodo el sonido del piano, encuentro en todas las cosas algo bueno, porque las cosas no son sólo blancas o negras… olvídalo estoy melancólica- digo y me alejo de su lado, sentir el calor de su brazo en el mío, aún con el grueso de la ropa me ponía peor, siempre había soñado esto, estar con él, viendo las estrellas. -¿Tengo frio entramos?- dije reteniendo apenas las lagrimas.
-Quedémonos un poco más, me hace sentir en casa- asentí y respiré hondo, estaba viendo hacia las calles cuando sentí su olor sobre mi cabeza tapándome los ojos con una tela, le ayude ponerme su sudadera y sonrió.
-Te vas a enfermar y Jaejoong me matará si eso pasa-intentó quitarme su sudadera pero me detiene.
-Jaejoong me matará si me enfermo, tu estás a salvo,tiene un instinto de protección contigo-
-Me recuerda a alguien- sonrio y me quedo un momento asísintiendo el olor de su ropa, embriagándome con él, Yoochun se acerca parándose detrás de mi, muy cerca de mi.
-Imaginé que estarías aquí, Chun el manager te busca- Junsu llega y nos separamos rápidamente como si estuviéramos haciendo algo malo. –lamento interrumpir, pero él en serio te esta buscando- se alejó y caminamos de regresoa nuestras respectivas habitaciones.
Regresamos en un silencio incómodo, no dijimos nada más,algo había cambiado en la terraza y ambos lo sentíamos, las palabras se volvieron torpes y simplemente nos despedimos con una venia, al cerrar la puerta salté como loca y me aventé sobre la cama, callando un grito sobre la almohada me abrace a la sudadera de Yoochun y dormí de esa manera, sintiendo su olor y su cercanía de la noche recién terminada, estaba un poco más enamorada si eso era humanamente posible.
